Textos

Nuevo ciclo

La ilusión transformada en esperanza y los sueños que se vuelvan vida, la fe que se vuelva acción, la felicidad y la paz como estados del corazón. Que la vida siga su curso y la conciencia navegue los espacios cubiertos, que se alumbren las sombras que nos repiten y se encienda el fuego de la creación. Convicción en la acción por la confianza en el amor, y la seguridad como consecuencia del fluir de la vida. Porque las plantas contengan a la lluvia y a la tierra en sus hojas, y las flores exploten de luz del Sol.

Volver a las palabras, y que sean menos que antes, que se vuelvan esenciales, compañía, poesía, belleza, estética del amor entre los que nos amamos y entre los que no nos conocemos. Que los pensamientos se filtren hacia el silencio, y el alma viva renazca en el pantano.

Que las lluvias callen al fuego del verano y la brisa fresca sea mar en la ciudad. Que el trabajo se confunda con la necesidad de crear, y que crear sea felicidad compartida. Que la libertad reine, habilitación para ser, sentir y hacer desde el ser. El ser que no es propiedad de nadie más que de la impermanencia, esa intransferible experiencia de la humanidad canalizada por nuestros sentidos.

Que meditar sea corriente, que el silencio se contagie y la música sea la catarsis del blanco sobre negro. Que las intenciones se limpien de la ambición y que la tristeza se devele, para ya no elegirla. Que la mente entienda de su naturaleza, que el cuerpo descubra su naturaleza, que la naturaleza nos integre a su cuerpo, y que seamos todos uno.

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